Jordi Soler vuelve a la crueldad de la selva

Novela, alegoría de la inhumana realidad que viven los campesinos mexicanos; “rompo con esa visión idílica de la naturaleza que se ve como algo grato”, explica el autor

January 25th 2022

Jordi Soler vuelve a la crueldad de la selva

Jordi Soler (La Portuguesa, Veracruz, 1963), poeta y narrador con aval de dos cuadernos de poesías y once piezas narrativas (Bocafloja, La guerra perdida, La mujer que tenía los pies feos, Diles que son cadáveres, La fiesta del oso, Usos rudimentarios de la selva...) publicadas y traducidas a varios idiomas. Caballero de la irlandesa Orden del Finnegans (conformada por devotos de la novela Ulises de James Joyce), vive en Barcelona, España, la ciudad de la que su familia emigró después de la Guerra Civil.

Los hijos del volcán (Editorial Alfaguara, 2021), novela en la que Jordi Soler retorna a La Portuguesa, comarca cafetalera ubicada en la selva veracruzana, sitio donde nació y pasó sus años infantiles, espacio geográfico en el cual se desarrolla buena parte de su incitante cosmos narrativo. Vuelta con el objetivo de presentar la fábula protagonizada por Tikú, hijo del mayoral del cafetal, quien desde niño ha sido acechado por voces interiores, atroces y recónditas que afloran en la violencia y la muerte.

“En esta nueva novela entrecruzo las fuerzas subterráneas de la naturaleza con personajes que están asediados por esas energías recónditas. El volcán como la puerta a ese otro mundo subterráneo donde confluyen las presencias de deidades prehispánicas en un entorno selvático, silvestre, cautivador, fiero, cruel y rústico que sucede en pleno siglo XXI. Todo lo que acontece es ficticio; pero, todo nace de la realidad: la selva como un personaje, la vegetación en deliberada complicidad con la violencia”, comentó en entrevista con La Razón, Jordi Soler.

¿Tikú, personaje complejo, patológico? Está asediado por múltiples embarazos; sí, es patológico: investigué mucho sobre psicología. Me sirvió tener largas sesiones con un psiquiatra que me dio coordenadas de cómo trabaja el cerebro en un entorno como el de la novela.

¿Las intemperancias del mito y la presencia fatídica del progreso? Dualidad que guía los pasos de Tikú, hacia la órbita siniestra en que lo arropó al nacer. Sus esfuerzos por seguir la vocación de maestro no interfieren en la voz interior apremiada por la ejecución de una transgresión impulsada por lo ancestral.

¿El coyote que escolta a Tikú, metáfora de su desdoblamiento en animal impulsivo? Da la impresión de que son una ‘sola presencia’. Me interesaba plasmar una convivencia inusitada, extraña y recóndita del personaje protagonista con la naturaleza.

¿Lo místico en un entorno de miserias y brutalidades? Rompo con esa visión idílica de la naturaleza que se ve como algo grato. Crecí en la selva: si te relegas y arrinconas: a la menor indolencia, ella puede tragarte. La madre naturaleza es implacable, propongo una deliberación sobre la naturaleza desnuda, real, inclemente. Nuestra psicología nos hace ver otra realidad.

¿Reflexión sobre las enormes discordancias que existen en México, pero sin caer en un discurso moralizante? Ficción que es una alegoría de la inhumana realidad de la penuria en que viven los campesinos mexicanos. Una de las coordenadas de la novela aborda el asunto de la desigualdad de manera alegórica sin pretensión de una denuncia ética con ribetes políticos. El mensaje moral está arrebujado en la violencia propia de la selva.

¿Presencia del Joseph Conrad de El corazón de las tinieblas? Lo asumo, aunque me parece una arrogancia compararme con él. Quizás existan convergencias entre la jungla conradiana y la selva de mi novela.

(Source : https://www.razon.com.mx/cultura/jordi-soler-vuelve-crueldad-selva-468514)
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